REFLEXIONES SOBRE LA CRISIS EN TURQUIA

Turquía es un país dividido por fuerzas laicas, islamistas, nacionalistas y kurdas. De los islamistas el 75 por ciento es sunita y el resto chiita. Ninguna de ellas tiene una mayoría que le dé fuerte legitimidad habiendo tenido el presidente que recurrir a acciones de fuerza y persecución política para mantener su autoridad. El golpe de estado ocurrido hace horas en manos de un grupo opositor al presidente Recep Erdogan, el Hizmet, es la mejor oportunidad que ha tenido aquel en años para profundizar el proceso de purga de los grupos opositores de la estructura del estado. Los sucesos evidencian la necesidad de reforma del servicio de inteligencia turco, el MIT, el que habiendo sufrido una durísima purga por parte de Erdogan perdió no solo a sus operadores más experimentados sino muchas de sus conexiones. Actualmente están concentrados solo en el combate contra el PKK kurdo e ISIS, siendo coordinados por servicios de inteligencia occidentales en la provisión de armamento (entre otros el decomisado al Coronel Muamar Gadafi en Libia) a grupos rebeldes sunitas sirios en el marco de la lucha contra Al Assad e ISIS, pero han desatendido el frente interno como quedo de manifiesto en la nula inteligencia previa referente a la participación en el intento de golpe del Comandante de la estratégica base aérea de Incirlik, desde donde se dirigen las operaciones contra ISIS por parte de la OTAN, y del ayudante de campo del presidente Erdogan.

Autor: Ignacio Perez Rovere, Director de Operaciones de Dark Star Group y miembro del Think Tank Defense and Security Group. ipr@darkstargroup.org

Buenos Aires, Argentina – La génesis del intento de golpe de estado al presidente Erdogan está en la disconformidad sobre la política autoritaria de éste del grupo internacional Hizmet, cuyo líder, Fetullah Gullen vive auto exiliado en Estados Unidos. Este grupo de islamistas moderados (de intereses similares a los salafistas que nutren a grupos terroristas como Al Qaeda) comenzaron a infiltrarse en el estado turco en los años 70, eligiendo para infiltrar a la gendarmería y policía, fuerzas de seguridad que no controlaban antecedentes de sus aspirantes a los institutos de formación. Hasta antes del fallido golpe, contaban con una importante presencia en el Poder Judicial y otras instituciones.

Hacia fines de 2013 la influencia de Hizmet en las Fuerzas Armadas era importante, con extensos vínculos en el campo gubernamental y privado. En 2014 el grupo sostuvo una investigación que dejo de manifiesto la corrupción de funcionarios de Erdogan (entre otras acciones denunciadas, el tráfico de oro y la compra de petróleo en negro a ISIS), inclusive su hijo, por lo que el equipo presidencial decidió combatirlos y desterrarlos del estado, para lo que realizo una serie de purgas que separó de las fuerzas a muchos miembros del grupo y declaró que estaba bajo un golpe de estado judicial. Los casi 400 oficiales policiales y de justicia que participaron en la investigación fueron despedidos del estado. Las otras acusaciones de Hizmet que encontraban eco en las Fuerzas Armadas fueron la improductiva campaña militar contra el PKK que estaba dejando numerosos militares muertos, y la imprudente ayuda a grupos rebeldes sunitas radicales en Siria que en los últimos meses se tornaron contra la metrópoli en la forma de atentados suicidas dejando numerosas víctimas.

Información filtrada del gobierno al grupo rebelde mencionaba la intensificación de los planes de purga para agosto de 2016, factor que seguramente sirvió como desencadenante del error táctico del grupo Hizmet quien antes de verse críticamente disminuidos, decidió tomar el poder por la fuerza, aunque solo lograra con su accionar fortalecer a su enemigo. Hasta el momento Erdogan no estaba satisfecho con la purga, ya que, entre otros problemas, la corrupción de las fuerzas leales a los que los perseguidos sobornaron para evitar que los delaten, les permitió mantenerse activos y fuertes durante más tiempo del que el plan inicial de anulación preveía.

Es importante destacar que el grupo Hizmet tiene relaciones institucionales con la Iglesia Católica y Ortodoxa, varias universidades de Gran Bretaña y Estados Unidos donde han dado conferencias, una activa acción política habiendo donado más de un millón de dólares a la campaña de Hilary Clinton con quien se han reunido numerosas veces y lleva adelante numerosas acciones educativas y de caridad a lo largo del mundo. Desde que surgieron las acusaciones contra Erdogan, éste ha reprimido toda marcha del grupo en forma violenta y ha perseguido al mismo hasta el punto de intervenir periódicos y locales políticos afines al mismo en maniobras en las que normalmente incluyeron demostraciones de fuerza, y violencia sobre sus miembros.

Análisis
El ataque contra el gobierno de Erdogan dejó como saldo para los rebeldes 160 muertos, 1500 heridos, 6000 prisioneros y aproximadamente 8000 desplazados de cargos públicos en todas las áreas de gobierno, e inició una fuerte persecución en curso contra todos los miembros de Hizmet. Si bien la oportunidad de la maniobra golpista pareciera justificarse por mencionada intensificación de las purgas en el segundo semestre del presente año, pareciera que miembros descontentos desplazados de los servicios de inteligencia apoyados por alguna agencia de inteligencia de naciones no identificadas habrían ayudado a desencadenar las acciones, en busca de satisfacer intereses particulares. Los primeros para dejar de manifiesto las graves consecuencias de las purgas efectuadas en el servicio de inteligencia turco, los segundos para exponer a los rebeldes y hacer más fácil la estabilización interna, máxime teniendo en cuenta la mencionada utilidad de Turquía en la segunda fase de la llamada Guerra contra el Terror, y de la naciente nueva Guerra Fría con Rusia.

Luego del golpe, Erdogan tiene la excusa de anular por completo a Hizmet, sin ofender a los países como Estados Unidos y Gran Bretaña que han sido anfitriones de las actividades culturales y económicas del grupo.

¿Quiénes salieron beneficiados? Claramente uno de ellos fue Erdogan, quien fue fortalecido internamente aprovechando una oportunidad única. Por un lado, encontró la solución final al problema de extirpar definitivamente al grupo opositor Hizmet que era el principal acusador de su gobierno. Considerando que Turquía combate en dos frentes, como participante de la Coalición contra las fuerzas de ISIS y Al Assad en Siria y contra su enemigo interno kurdo, el PKK en sus fronteras (paradójicamente el PKK kurdo, declarado grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, es uno de los más eficientes combatientes contra ISIS en territorio sirio), debía anular el tercer frente: el interno, especialmente tras los atentados sufridos en su territorio recientemente.

Desde el punto de vista diplomático obtuvo manifiestos signos de apoyo de los países árabes que lideran la coalición contra ISIS en Siria y del resto de los gobiernos occidentales (aunque Erdogan considere insuficiente la actitud de Kerry, especialmente por no extraditar inmediatamente a Gulen, dejando lugar a insinuaciones de funcionarios turcos sobre una eventual participación americana). La posición de víctima de Erdogan sirvió para mejorar dos relaciones que lo tenían preocupado: por un lado Rusia; Vladimir Putin llamo al presidente para apoyarlo y solicitarle protección a los ciudadanos rusos, un gesto que resume los esfuerzos de éste por recomponer relaciones con dicho estado tras el derribo por parte de un avión F 16 turco de un avión SU 24 ruso sobre suelo turco, en un contexto en el que las severas medidas de bloqueo contra el turismo en Turquía y sobre la venta de petróleo afectaron notablemente la economía turca en el último año. Por el otro Israel, tras los incidentes entre palestinos turcos y fuerzas especiales israelíes pareciera que ahora se ha construido un puente de confianza. Es interesante observar quien salido a las calles tras el pedido de Erdogan a apoyarlo: mayormente musulmanes sunitas. Esto está alineado con la seguridad israelita, cuyo principal enemigo y foco de conflicto en Siria es la facción chiita radical de los musulmanes: Hezbollah. Debe recordarse que, pese a que Turquía es un país de constitución laica, su gobierno es islamista, y particularmente Erdogan ha tomado numerosas medidas internas para profundizar el apoyo a aquellos. Probablemente ellos son los que realmente entiendan el riesgo de perder a su líder.

La razón por la que el servicio de inteligencia turco, el MIT, no dio ninguna voz de alerta referido al golpe, pareciera ser la profunda purga que sufrió en manos de Erdogan la que dejo al 90 por ciento del personal calificado para realizar tareas de inteligencia fuera de la agencia. Todo esto sugiere que parte del personal dejado de lado habría incitado a los rebeldes en los bunkers golpistas, para dejar en evidencia el grave error en la dirección de la inteligencia nacional. La participación en la revuelta del Comandante de la base de Incirlik, utilizada por la OTAN desde tiempos de la guerra fría, actualmente base de los bombardeos contra ISIS, y del ayudante de campo de Erdogan, evidencian la impericia del MIT en prever la conspiración. Pareciera que éste habiendo estado concentrado últimamente en la provisión de armas y equipos en forma clandestina a los rebeldes sirios (entre ellas las obtenidas en Libia tras la caída de Gadafi), y concentrándose en su combate contra el PKK, desatendió el frente interno, que requiere para poder monitorearlo expertos en inteligencia con contactos forjados, capacidad que evidentemente los nuevos funcionarios políticos jóvenes sin background de inteligencia, militar o de seguridad carecieron. La superposición de actividades de inteligencia con la policía turca colaboró con tan resonante falla.

Parece que ahora el presidente Erdogan podrá disponer de poderes especiales para estabilizar su frente interno, y concentrarse en la lucha contra ISIS. Occidente respira ante la estabilidad de un aliado estratégico de la OTAN que pareciera haber resuelto sus diferencias con Rusia, en el marco de la nueva guerra fría con este país que occidente no está dispuesto a fogonear. También es protagonista de los aliados laicos o moderados que lideran la coalición occidental contra enemigos en común. Por último, los servicios de inteligencia occidentales de varios países del mundo encontraron la oportunidad para acercarse al gobierno turco para ofrecerle la necesaria reforma y mejora de sus servicios de inteligencia, en un intento obvio de activar nuevamente sus contactos y presencia en una movida más del eterno juego de ajedrez mundial de los servicios de inteligencia, concentrando sus esfuerzos en lo que realmente necesitan: continuar insertando las armas en Siria para apoyar a los grupos rebeldes que combaten a ISIS, enemigo común de ambos bandos de la contienda con Siria, paradójicamente compuestos por jhijadistas.

Ignacio Perez Rovere
Asesor de defensa y seguridad. Trabajo en con las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas en Chipre en 2002 y 2003 interactuando con miembros del Ejército Turco, y en Armenia en 2006 y 2007 cumpliendo funciones de asesor de seguridad y especializándose en la problemática de la región donde interactuó con tribus kurdas. Participo en operaciones de seguridad en el área, incluyendo Georgia, Azerbaiyán y Rusia.




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